12 claves

«La salud es movimiento, la enfermedad no».
Charles Du Bos, escritor Francés

Te invito a acompañarme en este viaje de descubrimiento, en el que juntos, y con la curiosidad de un niño, podamos entender cómo podemos ser dueños de nuestro destino, que seas curioso y recuperes el mando de tu organismo. Escribir un libro sobre ecología, alimentación óptima y salud emocional no es nada fácil y, si el fin es que lo entienda el profano en la materia, puede ser una tarea arriesgada.

Sin embargo, escribir esta obra que el querido lector tiene ahora en sus manos ha sido apasionante y me ha hecho vibrar en cada hoja o información e investigación contrastada que he plasmado aquí. Además, he tratado de simplificarlo al máximo y, ante todo, que sea una herramienta de compresión y un acercamiento más a la salud y la conexión psico-neuro-emocional. Este libro contiene dos partes diferenciadas: una parte que trata sobre la conexión psico-neuro-emocional y una segunda que aborda su relación con la alimentación, el terreno orgánico la ecología y estilo de vida, dos ejes conectados entre sí.

Estudios muy recientes indican que la depresión tal y como la conocemos y la inflamación comparten mecanismos de actuación idénticos por medio de las citoquinas proinflamatorias (aumento de las citoquinas inflamatorias). Si esto es así, antes que tener salud, debes saber que tienes que SER una persona saludable. Mantener un pensamiento de SER una persona sana manteniendo los pilares intactos, tanto a nivel mental como emocional y físico, te ayudará a tener una mejor salud, a no inflamarte, a estar mejor con el medio. Por lo que mantener una mente activa bien nutrida y, además, positiva puede ser la clave para mantener una buena salud e incluso poder, desde la propia mente, ayudar a sanar a nuestro organismo; cuestiones que ya sabían numerosos científicos de épocas anteriores, que, verdaderamente adelantados a su tiempo y que gracias a los avances que hoy disponemos, podemos contrastar e incluso afirmar.

Neuroplasticidad

Neuroplasticidad fue un término que escuché en un congreso de nutrición celular activa hace años y que indica que las neuronas pueden ser en cierta manera moldeadas a nuestra forma; dicho de otro modo, nuestro cerebro se moldea según nuestros pensamientos. Nuestros deseos, sensaciones, conocimientos tallan nuestro cerebro día a día y según sean esos pensamientos, así será nuestro cerebro y así nuestro organismo. De nuevo, la neuroplasticidad apareció por segunda vez en mis apuntes en una charla del divulgador científico ya fallecido profesor don Eduardo Punset. «El cerebro es un órgano moldeable», decía uno de los científicos entrevistados por Punset. Y lo cierto es que la neuroplasticidad contiene muchas de las soluciones a tantísimos interrogantes de la salud. El cerebro no solo cambia por los actos, también por los pensamientos, es por esto por lo que decimos que el cerebro refleja la vida que hemos llevado, ya que las regiones cerebrales encargadas de la función que más hayamos ejercitado serán mayores que las que no. El profesor Punset, buscador de interrogantes, confirma en sus trabajos que la neurociencia va a tener mucho que decir en el futuro y, sobre todo, en las escuelas del mañana y en la salud para un futuro sin igual, y asegura, en sus investigaciones y entrevistas a numerosos científicos mundiales, que solo el hecho de imaginar una situación puede influir significativamente, activando las mismas regiones cerebrales que cuando hacemos de verdad lo imaginado. Quizás, hasta este siglo, estos descubrimientos hayan sido irrelevantes, a pesar de que otros científicos adelantados a su época ya lo estudiaban, sin embargo, estos nuevos estudios y estos nuevos científicos nos están diciendo que podemos moldear nuestro destino.

A todo esto se une un nuevo paradigma que se presenta bajo la denominación psiconeuroinmunología, especialidades que todas juntas se encargan de estudiar los principales sistemas de control y regulación que tiene el organismo —la psicología, la neurología, la inmunología y la endocrinología—, que abordaré más adelante en profundidad). ¿Qué dice esta nueva forma de entender la enfermedad? Que existe una relación muy estrecha entre la depresión, el pesimismo, la ansiedad y el estrés continuo

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